La Cripta Virtual: Un espacio para hablar Sin Tapujos

 

"Donde la Iglesia no engendre una fe liberadora, sino que difunda opresión, sea esta moral, política o religiosa, habrá que oponerle resistencia por amor a Cristo".
Jürgen Moltmann


 

 

Antes de tiempo

Así se nos van anualmente entre nosotros, 4.000 vidas de jóvenes segadas por accidentes viales, de acuerdo a la estimación de la Secretaría De Transportes de la Nación, completada por la estadística de la Voz del Interior (1-07-07) que registra durante el primer semestre de este año 258 muertos por accidentes en la provincia, aclarando que un 55% son jóvenes. La Nación señala que de las muertes por choques, el 50% ha sido debida al alcohol, y los tiempos fatales son las horas críticas de 0 a 6 de la madrugada, con un mayor porcentaje los sábados al que le sigue el de los domingos a la noche. Así obtenemos la terrible constatación de que unos cuatro mil jóvenes se nos van antes de tiempo, a veces en la adolescencia, casi niños, cuando no han alcanzado siquiera a tomarle el gusto a la vida, y otras antes de los treinta, siempre demasiado temprano. Y otros, en mayor número quizás, quedan discapacitados para toda la vida.

Y seguimos andando sin darnos cuenta que se trata de “desaparecidos” no por la represión, sino por la indiferencia oficial y nuestra propia insensibilización, considerando cada caso individualmente, doliéndonos y acompañando impotentes el dolor de los familiares, pero después “pasando a otra cosa”. A lo que conspira, en primer lugar, esa especie de falsa seguridad de que a otros les ha pasado pero a mí o a nosotros, no.

Hay muchas causas de esta tragedia nacional que deben ser examinadas y suprimidas. El problema se ha dejado avanzar y es muy complejo encararlo y resolverlo en su totalidad. Preocupa de manera sobresaliente lo de los jóvenes. Son el futuro. ¿No basta que la represión nos haya privado de toda una generación, cuya ausencia se nota en nuestra sociedad? Aquí no se trata de una generación ideológicamente homogénea, pero sí de un potencial nuevo para este país avejentado por tantas entregas y corrupciones.

¿Por qué no se cumplen las disposiciones que prohíben vender bebidas alcohólicas? Y si públicamente, como ha sucedido en estos días, se puede detallar qué clase de drogas se venden en cada boliche de acuerdo a su idiosincrasia ¿qué hacen las autoridades que no detienen ese comercio criminal? ¿Por qué los dueños de boliches no se hacen responsables del daño inferido a sus clientes vendiéndoles exceso de alcohol y drogas, llevando su culpabilidad hasta el accidente que se produce fuera y tiene como causa directa la alcoholización fomentada o permitida adentro? Y  los controles de alcoholemia ¿por qué no se realizan ordenadamente, en lugares distintos o imprevisibles si no es posible mantenerlos constantemente en todos los puntos clave?

“Lo que pasa fuera del local ya no nos incumbe”, dicen los propietarios. ¿No se están olvidando de leyes como la que califica ciertas actividades como especialmente peligrosas? (art.1665 de código civil 1998) ¿o la de obligación tácita de seguridad no sólo en la pista, local organización del baile, capacidad máxima de asistentes, y también expendio de bebidas alcohólicas u otros productos con efectos conocidos? ¿Qué fue Cromañón?

La pelota ha sido dirigida maliciosamente a quienes normalmente no pueden o no atienen a defenderse paralizados por el dolor: los padres. Que no pueden negar a sus hijos la concurrencia a los lugares de diversión, que no pueden estar junto a ellos para hacerles descubrir las argucias de quienes negocian con su salud y sus vidas, que una vez producida la pérdida de un hijo quedan sumidos en un vacío lleno tan sólo de preguntas sin respuestas y hasta se sienten culpables señalados cruel y maliciosamente por quienes tienen el interés puesto sólo en sus ganancias. Sí los padres tienen que hacerse fuertes y gritar y exigir y movilizarse para que cada uno asuma sus responsabilidades. Las autoridades sanitarias en primer lugar, los organismos de seguridad y control después que con la clausura de boliches cuando se producen accidentes, aun sin aplicar las multas establecidas, y finalmente las instituciones educativas  apoyadas por ellos.

José Guillermo Mariani (pbro)


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Última modificación: 23 de Marzo de 2008